martes 24 de marzo de 2009

Anti-papa tres



Mucho debe costarle al Papantlas no meter su cuchara en sopa ajena. Qué duda cabe que tiene bien asumida su posición de representante de Dios en la tierra y con eso de que Dios se la vive de vacaciones. Ahí lo tenemos, tomando decisiones, opinando de todo y criticando hasta al oso del documental de Al Gore por farsante, gastándose la pasta en papamóviles blindados y girando instrucciones desde el balcón de la Vaticueva, en formato de mensaje papal; hay que ver como se las gasta el susan. La última del Vatiquiur por estas tierras de Sancho Panza, fue que el Papantlas envió al segundo de abordo, cuyo nombre no logro recordar, a charlar con gobierno, oposición, gobernados y opositores –al gobierno- sobre leyes, proyectos de ley, etc., por charlar, charlaron hasta de educación. Todo parece indicar que la integración al programa de estudios de la asignatura de “Educación para la ciudadanía”, algo que en mis años de escolar se llamaba “Civismo”, ha sentado mal en el Vatiquiur por su contenido, que insita, según palabras del enviado especial, al pecado y va contra la palabra de Dios¿?, algo parecido habían dicho ya sobre el matrimonio homosexual. Ante el peligro de perder más el control sobre sus ovejas, el pastor alemán, el alto mando y los sabios decidieron enviar a un especialista. Los resultados de las charlas se verán probablemente en las próximas elecciones, por lo pronto los centros escolares que dependen del Vatiquiur podrán objetar impartir la asignatura y ofrecer en su lugar, moral, estudios de la Biblia o religión. Mientras tanto la violencia de género, el racismo, la falta de solidaridad y la sumisión voluntaria e involuntaria, entre muchas otras cosas que afectan a la sociedad, son, como la crisis, pan nuestro de cada día. Pero ya lo dice la oración, “el pan nuestro de cada día da nos lo hoy” y toma pelón tu cachucha. No se puede decir que no se nos ha avisado, el Papantlas no hace otra cosa que interpretar la palabra de Dios¿?, y mientras Dios siga de vacaciones. A ver si un día no regresa Dios y sale más caro el caldo que las albóndigas.

miércoles 2 de enero de 2008

Un gran esfuerzo

Asistimos a la agonía del 2007, umbral del 2008. Que descansen en paz los más de quince mil muertos de Tabasco que murieron a causa del interés mezquino del gobierno y sus socios, que descansen en paz los muertos de Oaxaca y Chiapas, que descanse en paz el artículo 27 de la Constitución Mexicana, que descansen en paz, otro año, la Independencia y la Revolución. Que descansen en paz todos los muertos en 2007 a causa del hambre, de las enfermedades, de la guerra. Que descansen en paz todos los que murieron intentando llegar a otro país, los que se ahogaron en el mar o en el río, los que se quedaron en el desierto, los que mató la bala de algún marshal o algún ranchero con escopeta, gafas de sol y pecas en el culo. Que descansen en paz los luchadores sociales asesinados en 2007, los periodistas asesinados también. Que descansen en paz los nepalíes asesinados por los chinos y los chinos asesinados por los chinos. Que descansen en paz los niños asesinados por niños, los niños que murieron en la calle, en la basura, en el baldío, en las cloacas. Que descansen en paz los olvidados, las muertas y los muertos a causa de la violencia de género. Que descansen en paz las víctimas del terrorismo, todas, que descanse en paz, otra vez, la democracia, que descanse en paz la justicia. Que descanse en paz la memoria, que descanse en paz la dignidad. Que descansen en paz las víctimas de catástrofes naturales y no naturales. Que descansen en paz miles de hectáreas de la Amazonia, miles de kilómetros de litoral, que descansen en paz los glaciares. Que descansen en paz miles de especies de flora y fauna, padre nuestro, aquí en la tierra como en el mar. Que descanse en paz el oso polar del documental de Al Gore.

Que duda cabe, el año que se va ha sido un gran año, pero siempre se puede hacer mejor.

Un feliz 2008 lleno de buena ventura, el deseo de que se cumplan los proyectos, pero sobre todo el deseo de poder descansar en paz sin tener que morir para ello.

domingo 9 de diciembre de 2007

Santo, santo, santo



Ser santo sin estar canonizado es tan extraño como estar canonizado y no ser santo. No obstante tantos misterios, nuevos y milenarios, la santidad es un hábito divino que cotiza en la bolsa. Pero, que no panda el cúnico, para mostrar inconformidad, o hastío, siempre queda la esperanza de la condena, del demonio. Para todos aquéllos que están hartos de hacer el bien sin mirar a quién, y no recibir siquiera una nominación para formar parte de la nueva generación de beatos, ahí está el demonio, que siempre luchará contra el santo.

En la pequeña habitación de paredes azuladas, respiraba hondo, inhalaba y exhalaba, sentado sobre una camilla, mientras terminaba de atar el cordón de la máscara azul metálica. De un salto se colocó frente al espejo, que cubre toda la pared, descolgó una enorme capa, abrochó los dos botones y respiró profundamente, inhaló y exhaló. Ajustó los cordones de las botas azules del mismo tono que las mallas. Se situó más cerca del espejo, tan cerca que, al exhalar, el cristal se llenaba de vaho. Fijó la mirada en los ojos de la máscara del espejo, como si quisiera descubrir quién estaba detrás de ella. Paréntesis, silencio, inhalaba y exhalaba. Abrió la puerta, ¡santo!, ¡santo!, ¡santo!, un zumbido de voces, que venían del fondo del estrecho y oscuro corredor, le ocasionaron algo parecido a los escalofríos. Caminó hacia la luz, ¡santo!, ¡santo!, ¡santo!, -cuántas veces habrá hecho el paseíllo desde la pequeña habitación hasta la luz- con paso lento, inhalaba y exhalaba intentando no pensar. Sin embargo, no podía sacar de su cabeza el pensamiento de que ésa sería su última oportunidad para terminar, de una vez por todas, con la hegemonía del Santo. ¡Santo!, ¡santo!, ¡santo! El corredor quedó atrás, testigo de inhalaciones, exhalaciones y alentadoras voces por parte de su reducida corte. ¡Órale, mi Demonio, nadie como usté! ¡Usté es el bueno, mi Demonio! ¿El bueno?, pensaba, cuando la luz lo engulló, como la ballena a Jonás -Si la ballena hubiera tenido acidez estomacal, seguramente Jonás habría escuchado el estruendo que escuchó el Demonio mientras caminaba por el pasillo que lo llevaba a su destino. ¡Santo, santo, santo!-.

“Pelearán a tres caídas sin límite de tiempo”, avisó el presentador. “En esta esquina, de noventa y seis kilos trescientos gramos, el ángel del infierno, el príncipe de las tinieblas, el precursor de catástrofes, Bluuuu Demon. En ésta otra, del mismo peso, el azote del mal, la reencarnación del bien, el vengador de las causas perdidas, el Enmascarado de Plata, eeeel Santo”.

Tras unos minutos caminando alrededor del ring, estudiándose, como un ballet de arañas, Santo cogió al Demonio de los brazos, a modo de candado, y le aplicó la quebradora (que estriba en levantar al rival y dejarlo caer de espalda sobre la propia rodilla, colocando para ello el cuerpo en posición de súplica, o sea, con una rodilla apoyada sobre el suelo y la otra flexionada en escuadra). El Demonio quedó en el suelo del cuadrilátero, visiblemente turbado. El Santo, aprovechando el momento de confusión, fue a su esquina para subir a la cuerda más alta del ring y se dejó caer sobre el Demonio, con el vuelo del ángel (que consiste en lanzarse, en plancha y con los brazos abiertos, desde lo alto del encordado de una esquina del paralelogramo, y caer sobre la humanidad del rival, preferentemente a la altura del abdomen). ¡Santo!, ¡santo!, ¡santo! El Demonio intentaba ver a través de las rendijas de la máscara, ligeramente desplazadas de la altura de los ojos, mientras pedía inútilmente a su cuerpo que se moviera, pero no lograba enfocar, las luces se difuminaban y el cuerpo no respondía. De pronto, vio la sombra del Santo que caía sobre él. El Demonio parecía más turbado, el Santo se aprovechó y le hizo el alacrán (consiste en colocar al adversario bocabajo, montarse sobre su espalda y, con las dos manos, tirar de su cabeza bruscamente hacia atrás), pero el Demonio ya no oponía resistencia. Al soltar su cabeza, ésta rebotó como un balón contra el suelo. ¡Levántese, mi Demonio!, le gritaron varias veces desde su esquina, pero no se movió. El juez alzó la mano del Santo. “El ganador de esta pelea, eeeeeel Santo” ¡santo!, ¡santo!, ¡santo! Cuando el Santo bajó el brazo, se hizo un silencio sepulcral. El Demonio seguía tendido y sus asistentes no lograban reanimarlo. No respira, un médico, gritó uno. Las imágenes se sucedían hacia atrás en el tiempo, la sombra del Santo, el corredor, la máscara frente al espejo, el autobús (porque, por azares del destino, los luchadores viajan siempre en autobús). Cuando el médico llegó, sólo pudo certificar la muerte, causada por el vuelo del ángel. El silencio fue cediendo lentamente al ruido de los pasos de la muchedumbre, la misma que minutos antes gritaba ¡santo, santo, santo!, se retiraba cabizbaja; con el Demonio había muerto también la secreta esperanza de que alguien terminara con el reinado del Santo. Ahora quién podrá detenerlo, pensó el último en salir, después cerró la enorme puerta.

martes 16 de octubre de 2007

Taco literario, con todo pero sin cebolla


Hace unos días otorgaron el premio García Lorca de poesía al poeta valenciano Francisco Brines, me llamó la atención el fallo, porque entre los nominados había nombres como: Juan Gelman, Nicanor Parra y Mario Benedetti. No es que tenga nada en contra del ganador, tampoco estoy juzgando su obra, es simplemente que tenía entendido que el premio se otorgaba por la trayectoria. Conozco a Gelman, Parra y Benedetti, de Brines no sabía nada, así que me puse a investigar sobre su biografía. Después de la investigación me quedó una pregunta: ¿Cómo se falla un premio como ese?

Javier Marías terminó hace unos meses, después de nueve años, su novela, “Tu rostro mañana” un tocho de casi 1500 páginas –sin errata- en tres tomos: Fiebre y lanza (375p), Baile y sueño (416p), Veneno, sombra y adiós (700p). Supongo que el escritor tendrá un gran número de lectores, toda vez que será Alfaguara la editorial que publicará la novela, el mejor deseo de que la disfruten. Yo, en contadas ocasiones soy capaz de terminar el artículo que escribe en el semanario de El País y es sólo una página.

Juan José Millás ganó con su novela El mundo, el premio Planeta 2007. Lo que de verdad me sorprende es que Boris Izaguirre haya sido finalista en detrimento de Fernando Savater, por ejemplo. No conozco la novela y tampoco creo que vaya a leerla, con la de libros que me faltan, pero sé que Boris escribe o escribía guiones para culebrones con el trillado argumento de ricos increíbles y pobres aún menos creíbles, ¿un nuevo género literario? ¡Ah!... el Premio Planeta.

El caníbal de México copa los titulares, no sólo de los telediarios, sino de los principales periódicos de España, nacionales y locales. Al parecer lo pillaron preparándose unos tacos de carnitas con las nalgas de la que fuera en vida su novia, a quien, por lo que muestran las fotografías, la tenía en engorda. Menuda sorpresa saber que, además de ser caníbal, es escritor de novelas de terror y amante de los tacos de carnitas. El caso me recuerda al de La tamalera de Portales, en los setentas, que mató a su marido, lo descuartizó y lo convirtió en el relleno de los tamales de mole y de carne en salsa verde. La tamalera no era escritora, pero se escribió sobre el caso cuando fue resuelto por la policía, recuerdo el titular: Matólo, descuartizólo y vendiólo como tamal. Gregorio "Goyo" Cárdenas, también escribía desde su celda en el Palacio de Lecumberri, contaba cómo había asesinado a sus víctimas, pero no recuerdo que se haya cenado a ninguna, aunque se declaraba amante de los tacos de suadero, con todo pero sin cebolla.

domingo 30 de septiembre de 2007

Vivir entre monos



Hace tres años llegamos a este pueblo; la primera vez que lo vimos, nos pareció, además de pintoresco, mono. Poco después descubrimos que la sociedad del pueblo estaba compuesta, en su mayoría, por una raza autóctona de monos, incultos y sin educación. Al principio era algo que no nos afectaba de forma directa, en cuanto llegó Chel Ha, la perra, las cosas se empezaron a complicar, ya había un pretexto para llamar la atención a los más de veinte monos que se reúnen durante cuatro meses al año –en verano- frente a mi casa. Desde las cinco de la tarde hasta la una de la mañana, hay que soportar el calor entre gritos, el molesto zumbido de motonetillas y la música a toda caña, que va desde flamenco hasta chunta-chunta. Una mona de la familia de los gordangutanes, especie también autóctona, que habita en gran número, tiene un kiosco de helados que le sirve de tapadera para el verdadero negocio, que es la venta de alcohol. Ahí departe el capo de las drogas, que es, en realidad, el vago del pueblo y que, además, es alcohólico. Aquí también vive gente, muchos son de otro sitio, los monos les llaman jipes, hay personas de Ecuador, Argentina, Uruguay, Francia, Inglaterra, de otras provincias de España y, por supuesto, yo, de allende los mares, donde el sol se hizo piedra y la piedra un poema. Pero los monos no se mezclan con los jipes, sólo la poca gente oriunda del lugar tiene algún tipo de relación con los foráneos. Al poco tiempo de llegar, una chica nos advirtió que los monos eran muy perros. Creímos que sería algún chiste como el del oso hormiguero, pero nada más lejos de la realidad.

Cuando llegó Izel, nuestros intereses cambiaron, regalamos a la perra y, ante el panorama, decidimos que sería mejor emigrar, aunque resolvimos esperar algunos años más hasta que el nene tuviera que ir al cole, para evitar que asistiera a clases aquí, toda vez que la escuela del pueblo es para monos. Poco antes de nacer Izel, sentimos que Granada ya nos quedaba chica para nuestros proyectos y ambiciones; no obstante, con el bebé recién nacido y el proyecto Pacos funcionando, pensamos que quedarnos era una buena opción, a pesar de que las constructoras se habían ido adueñando poco a poco del pueblo y, con el consentimiento del gobierno monocipal, nos habían tapado la vista de la montaña, paisaje principal del que solíamos disfrutar mientras desayunábamos o comíamos. Sin embargo, este verano la situación ha rebasado nuestros límites y ha invadido nuestro hogar literalmente, no sólo porque nos robaron de la terraza las plantas de maría, toda la cosecha de este año, sino, además, porque ha opacado toda la felicidad que sentimos el primer día que dormimos aquí. Estamos decepcionados y a disgusto; no nos importaba ya que los monos no nos devolvieran el saludo o que, después de tres años de comprar en el mismo supermercado, nos siguieran vendiendo fruta pasada o verduras en mal estado, de esas que no darían a ningún mono, camufladas de tal forma que cuando nos dábamos cuenta ya era demasiado tarde, pero que irrumpieran en nuestra casa y en nuestra paz de ese modo ya no podemos dejarlo pasar.

El vago del pueblo tiene organizados a los jóvenes monos, saben a qué hora no estás y quién tiene plantas, las roban y el alcohólico se las paga, después él se encarga de la venta al menudeo en el kiosco de la gordangután. Días después de que nos robaran, sorprendí desde mi ventana a dos monos hablando, mientras se quitaban los piojos, de la forma como realizaron el robo, ante la mirada casi orgullosa del capo. Tomé aire y conté hasta diez para no bajar al kiosco a recuperar mis plantas al estilo narco de Sonora. Porque que ni soy narco, ni soy de Sonora, ni tengo cincuenta pistoleros a mi servicio. Además, eso habría implicado echarme a todo el monerío encima y no soy tan pendejo. Pero fui a reclamar, cosa que no sirvió de nada, negaron todo; acaso sirvió para que supieran que tenía conciencia de que habían sido ellos. Supimos, por una conversación con nuestra amiga, que es una práctica habitual, porque no hay quien diga o haga algo. Yo pensé: cómo van a decir algo, si los monos no hablan. Comprendí con esa reflexión por qué cuando les reclamé se limitaron a mover la cabeza de un lado a otro.

Desde entonces, cada que veo a un mono, me hierve la sangre y me dan ganas de vomitar, me siento maniatado, salgo a tocar y estoy preocupado de dejar a mi familia sola en casa. Amanda se enfurece, es capaz de salir y hacerles frente como un maqui, pero ella es republicana, no maqui. Ya no vivimos bien, no estamos en paz, solemos arreglar nuestras diferencias como dos personas que se aman, que, además, se respetan y admiran, sólo que desde junio de este año, las diferencias las convertimos en problemas que intentamos resolver como los monos, a gritos. Lo peor es que Izel, que es un niño feliz y tierno, de repente se contagia de nuestra enfermedad y grita como monito mientras nos observa.

Hoy, durante la cena, hemos reflexionado sobre todo lo que aquí resumo y tomamos la decisión de reducir el tiempo de espera para emigrar, de unos años a un par de meses. La próxima semana vamos a Salamanca a ver lo que será nuestro destino, con la intención de poder mudarnos en diciembre. Ningún lugar es perfecto, pero tampoco nunca antes nos había afectado el entorno. Donde vamos es una finca a cinco kilómetros del pueblo más próximo y a diez de Salamanca. Queremos recuperar la paz y devolvérsela al nene, queremos continuar volcados en nuestros proyectos y crear otros nuevos y, aunque ningún lugar es perfecto, sentimos que ese sitio nos dará lo que queremos, amén conciencia de que siempre nos quedará un rinconcito en México.

jueves 6 de septiembre de 2007

Somos inmigrantes




No pude soportar el sonido del cuerpo rebotando contra las piedras empujado por las olas*.


Inmigrantes, uno

No tu bala,
no tu muro o tus alambradas,
no tu Dios
no tu mar o tu desierto,
acaso la muerte.
Hambre puta,
hambre voraz,
hambre insaciable.
Puta hambre



Inmigrantes, dos

La esperanza golpeó contra la piedra:
ola tras ola iba y venía
con la necedad del recién nacido,
terca como el viejo que se niega a vender la tierra
porque dice, no le pertenece.

Una y otra vez golpeaba la esperanza
con el vaivén del cayuco en la tormenta;
incansable, imaginó que tocaba la puerta al porvenir
pero estaba muerta y no lo sabía.



*Fernando García, fotógrafo independiente

miércoles 5 de septiembre de 2007

El burrito está llorando ji jau, ji jau, ji jau



Josemari Aznar, ex presidente de España, impartirá Cátedra de Ciudadanía, Liderazgo y
Desarrollo en el Tecnológico de Monterrey. Cuando leí el encabezado, me pareció un broma, además, de mal gusto. Después de leer la noticia, se me revolvió el estomago. El anuncio fue dado con bombo y platillo, como si de Bill Gates se tratara, pero no, era Aznar. No es que piense que Josemari sea tonto, tampoco es su pinta de camarero de un bar de Vallecas, mucho menos su adicción al alcohol. En realidad mi malestar es por el titulo de la cátedra: Ciudadanía, Liderazgo y Desarrollo. Es imposible imaginarse el contenido, casi tanto como al catedrático, que, además de ser un mal ciudadano y un patético líder, es evidente, por su talle compacto, que el desarrollo tampoco es lo suyo; siempre por ahí pisándose el bigote y esto no es sólo una metáfora. Así que, ¿qué puede enseñar este elementín? Más factible habría sido inventarse una cátedra de nuevas lenguas, basta una vuelta por el portal de You tube, para conocer las habilidades de Chemita en eso de los idiomas. Para hacer el asunto más absurdo, si esto es posible, hay que aclarar que la cátedra es de posgrado.

Mi pregunta es: ¿cómo un tipo que no sería capaz de aprobar un examen de admisión para la Universidad Nacional Autónoma de México, que carece de civismo y además es soberbio, pueda ya no impartir una cátedra, sino coordinar un cursillo para camareros sobre: Ciudadanía, Liderazgo y Desarrollo? Así está la educación privada en México, de donde, por cierto, han egresado los grandes empresarios y los grandes líderes de la derecha.

Para asnar hay, que ser burro